martes, 29 de agosto de 2017

El Riqui - Raca: Su origen está en los gritos de ánimo de los ingleses antes de los partidos de “foot-ball”



El Puerto de La Luz a principios del S.XX

Sin lugar a dudas 1890 representa un cambio sustancial de las estructuras socio-económicas canarias. A partir de esta fecha la capital de Gran Canaria experimentará un crecimiento acelerado,  pues de casi 20.000 habitantes  pasará, en apenas diez años, a los 45.000. El censo de 1910 indica que el número de residentes británicos en Las Palmas había ascendido a 437, frente a los 79 que se registran en la Villa de La Orotava.
Los enclaves portuarios del Archipiélago se transformaron más aún en centros de escala para las flotas mercantes europeas que surcaban el Atlántico Norte y Sur, en particular de cara al avituallamiento de los buques británicos que cubrían las rutas con Africa del Sur, Río de la Plata y la  India Mail  cubierta por vapores correo con la India.
La construcción de La Luz entre 1883-1884 corrió por cuenta del Estado a través de la empresa Swanston and Company, con sede en Londres. Las primeras concesiones de depósitos de carbón en La Luz fueron en 1885 para la firma escocesa canarizada Miller e Hijos, para Blandy Brohers y para la Grand Canary Coaling Company, sucursal de la Elder Dempster de Alfred Lewis Jones. Antes de 1914 vendrían otras casas carboneras del Reino Unido, como Wilson Sons, Cory Brothers y la Compañía Carbonera de Las Palmas, además de la citada Woerman
El gran número de negocios y negociantes británicos de la capital grancanaria explica que la colonia británica fuera numerosa. El inglés y lo inglés estaban presentes en muchos detalles de la vida diaria de los canarios de aquella época: las numerosas empresas británicas como consignatarias, varaderos, astilleros, almacenes, bancos, hoteles,  etc.
  Gran Canaria  se inicia como estación veraniega de los turistas británicos con los  viajeros que hacían con frecuencia la ruta de la India Mail. A partir de 1890 comienzan a actuar compañías en el sector como la Grand Canary Island Company Limited, que dirigida por Alfred L. Jones dispuso de una cadena de cuatro hoteles en Las Palmas, entre ellos, el primitivo Santa Catalina y el Metropole.  Al aumento del movimiento migratorio, y a la creciente moda del viaje, se sumaría la propaganda que la propia colonia británica residente en Canarias hacía entre sus compatriotas, fomentando el turismo en las islas. Así, Mr. Alfred L. Jones consiguió que las navieras rebajasen sus tarifas y facilitasen billetes de ida y vuelta desde Liverpool a precios módicos de 15 a 25 libras, en un intento por acaparar un mayor número de visitantes en Gran Canaria. Con estas facilidades se produjo un verdadero contingente de turistas que a partir de 1887 empezaría a adquirir cierta significación económica.
El deporte fue una actividad que se popularizó en Gran Canaria gracias a los ingleses, que fundaron toda una serie de clubes deportivos. De esta manera podían practicar sus aficiones favoritas, y aliviar el tedio y la monotonía de la vida en las islas. De hecho, la capital grancanaria  podía estar orgullosa de ser «el único puerto donde los visitantes podían encontrar clubes de golf, cricket, lawn tennis y football, sin mencionar croquet y póker»


  
La afluencia cosmopolita del turismo, unida a la natural disposición, contribuyó efizcamente a que se implantaran los deportes mas diversos como el golf, yacht, lawn-tennis, football, automovilismo y otros sports. En Las Palmas surgió el primer club de golf de España y en esta ciudad hubo barrios residenciales con los clásicos chalés ajardinados de tipo inglés, por no hablar de las iglesias anglicanas, los salones de té o los colegios.

“Los maestros en el sport puede decirse que son los ingleses. Ellos desde sus islas dieron a Europa las luchas hípicas del turf, las náuticas del yachting y casi el ciclismo. Sus juegos de crocket, lawn tennis, football, polo, base ball y demas diversiones exóticas tienden a introducirse entre nosotros y no parece que los hijos de Albión tras el arte de hacer dinero y administrarlo, tratan de enseñar al mundo con estos juegos las maneras de gastarlos”. El Progreso.1899.

A principios del siglo XX, el «juego de la pelota» o sea el “foot-ball” era el que más practicaban los ingleses residentes, en los arenales y descampados, de los que una ciudad como Las Palmas disponía en sus proximidades. Tanto es así, que las apasionadas partidas en sábados y días festivos atraían a practicantes y seguidores en gran número y a los que empezaban a asistir los canarios como espectadores.


Los juegos de sport van despertando en Las Palmas aficiones y entusiasmos, sobre todo entre la gente joven, dignos de la mayor atención y de la protección de todos, porque ellos á más de distraer y solazar a una población como esta que se muere de aburrimiento los días festivos, es una gallarda manifestación de la cultura y del vigor físico y moral de un pueblo.”


Una nueva sociedad sportiva acaba de fundarse en esta capital.Lleva el nombre de Asociación Club de Football de Las Palmas (DLP  11.05.1908).Foto Pepe Rivero.La Provincia-DLP.2009.


En pocos años el “juego de la pelota” se va arraigando en la población insular, principalmente por las rutinarias partidas de football que celebraban los sábados los  empleados ingleses, y pronto junto a ellos aparecen  los primeros canarios  que les imitaban en lo de dar patadas a una pelota. Ingleses y canarios llegaron a relacionarse en la práctica de algunos deportes, entremezclándose sin importar las nacionalidades, tal y como evidencia la prensa local, sobre todo en Las Palmas, donde a partir de 1900 parecía como si se hubiesen despertado los entusiasmos por toda clase de deportes.

“hoy rivalizan las diferentes colonias con los hijos del país en un noble estímulo que es poderoso acicate para una propagación intensiva.”

“El sábado último tuvo lugar en el puerto de La Luz un Football Match juego á que tanta afición muestran los ingleses. El juego, que presenciaron más de 600 personas, tuvo lugar entre muchos de los ingleses aquí residentes y los oficiales y marineros del crucero inglés Isis, de estación en estas aguas. En este sport, que por cierto es muy agradable,y presenciaron muchas familias españolas, se distinguieron mucho Mr. Lakeraan y Mr. Mac Clellans pertenecientes al crucero Isis, asi como Mr. Wilson, Mr. Bombioffe, Mr. Bruse, Mr. Phielps y Mr. Vines, de la colonia inglesa que aquí reside. Los partidos contendientes resultaron iguales haciendo tres goals cada uno. “ (DLP  28-10-1902)
El inglés que entendían los canarios

Aunque sólo una pequeña parte de la población isleña pudiera expresarse correctamente en inglés y lo mismo sucediera con los ingleses respecto al castellano, podemos decir que una gran mayoría llegó a familiarizarse con los sonidos, palabras y expresiones básicas de la otra lengua. El isleño empezó a chapurrear el inglés desde niño, cuando se dirigía al "choni" a pedirle "peni, peni", o llamaba al cuchillo canario “naife” 
. Y es que Cuando se produce una convivencia de lenguas dentro de una misma sociedad, aunque los hablantes sean monolingües, sucede que a través de conversaciones oídas por la calle, anuncios o publicaciones, o asistencias a determinados actos sociales (como una fiesta familiar, un entierro, etc.) «el habitante menos versado en la otra lengua se familiariza con ella, y adquiere un conocimiento pasivo de algunas de sus expresiones”. (BADÍA, A.M. 1977. «Lenguas en contacto», en Comunicación y lenguaje. Madrid: Karpos.)

Esto ocurrió sin duda en la capital grancanaria, invadida no sólo por anglohablantes sino por letreros y anuncios en inglés en calles y prensa, donde muchos de los anuncios estaban en lengua inglesa.Alonso Quesada en los "Ingleses de la colonia" : 
"...El gerente ha salido para toda la tarde
a jugar la partida de foot-ball porque es sábado
los demás. como menos, seguimos la tarea
el eterno pan nuestro, de tan eterno amargo !
También en obras como Smoking-room, Las Inquietudes del hall o Banana Warehouse, dejó algunos testimonios literarios muy valiosos sobre las costumbres anglosajonas que singularizaron el primer tercio del siglo XX.  
«Esta ciudad es una pequeña ciudad española... A pesar de sus letreros en inglés. A pesar de sus indios. A pesar de su carbón británico y sus maderas noruegas». 
Otro poeta canario, Tomás Morales, en Las rosas de Hércules, incluyó un poema a la calle de Triana, describiéndola como la calle del Comercio «donde corre sin tasa la esterlina, y es el English spoken, de rigor», presentándonos la imagen del «sol del archipiélago dorando los rótulos en lenguas extranjeras», y señalando que «todo aquí es extranjero.../ extranjero es el tráfico en la vía/ la flota, los talleres y la banca / y la miss...»

El “pitinglis”

Todas las novedades que surgen en las distintas áreas de influencia inglesa, tanto técnicas como sociales, deportivas, culturales e incluso alimenticias, se plasman en nuevas palabras que se van incorporando al habla de los canarios, y al lenguaje usado por la prensa local entre los años  finales del novecientos y principio del S.XX. 
Así, con los nuevos deportes se introducirían muchos términos como player, corner, penalty, free kick, shoot, offside, score, team, goal, goalkeeper, match, referee, sport, sportivo, baseball, golf, golfer, yatch, etc. Muchas de estas palabras se adoptaron temporalmente, y fueron sustituidas con el tiempo por sus equivalentes castellanos, o bien se integraron con las consiguientes adaptaciones fonológicas y ortográficas, como es el caso de fútbol, futbolista, béisbol, gol, tenis, chute, yate, friskqui, etc.
El canario decía choni (de 'Johnny'); guachimán (de 'watchman'); monis (de 'money'); paipa (de 'pipe'); queque (de cake), refré (de 'referee'); tique, (de ticket);  Sanapul (de ‘sun at pole’) o guanijay (de ‘one John Haig’). Otras voces, parecen haberse introducido por vía escrita, como changue (de 'change'); o en las papas como  quinegüa (de King Edward), o “autodate”( de out of date) que surge de una lectura de  los rótulos en  los sacos de embalaje. En el campo de las comidas y bebidas, encontramos  términos como  bistec ( de beefsteack), rosbif (de roastbeef),  cocktail, picnic, sandwich, tea, puding, whisky, o lunch, un término que adquirió el significado de «pequeño refrigerio».
Por otro lado, entre los operarios y gente que trabaja en el puerto se desarrolla un lenguaje práctico para facilitar las operaciones de intercambio que a tal efecto se llevaban en el recinto portuario.
 Este lenguaje formado por las palabras inglesas que onomatopéyicamente entendía el isleño es lo que popularmente conocemos por “pitinglis” muy practicado por los trabajadores portuarios y especialmente por el cambuyón”.

Gritos de ánimos ingleses
Algunas costumbres de los ingleses como cánticos de ánimo, himnos o canciones ,gritos de apoyo  se daban en las primeras confrontaciones deportivas y en especial las futbolísticas. Se utilizaban como elemento de motivación, como activación de la presión justo antes del comienzo de un partido. En muchas crónicas se puede leer “Tras los ‘hurras’ de rigor, el “referee”dió la orden de comienzo del “match”.
En Canarias desde los primeros “matchs” en que los jóvenes ingleses disputaban sus desafíos deportivos se producen gritos de ánimo al inicio de los partidos donde los participantes juntos  y  abrazados gritaban : 
Reach in rank, 
Shine on back , shine on back 
¡hurrah, hurrah, hurrah!

que onomatopéyicamente  los canarios entendían como : 
“ Riqui raca 
Sin bon baca, sin bon bá
¡ hurrá, hurrá, hurrá !

Lo que los deportistas animaban y gritaban era algo así como :

Reach in rank :  Alcancemos el honor.
Shine on back : Brillando las espaldas
shine on back
¡ hurrá, hurrá, hurrá !

Es decir deseaban alcanzar el rango , el triunfo, el honor, con el brillo en la espalda  o sea con el “sudor” del esfuerzo, y lo certificaban con el conocido ¡Hurrah, hurrah, hurrah! , tan británico en las conmemoraciones del imperio en todo lugar donde hubiera una colonia de súbditos de su majestad.

Asimilado por practicantes y aficionados insulares
Este grito de ánimo fue asumido por las multitudes futbolísticas canarias. Según cuenta Eliseo Ojeda
, fundador del Marino CF, fue traído a principio de los años veinte por D. José Rodríguez Sánchez, seguidor marinista, quien al retornar de una larga estancia en Cuba notaba que a su equipo favorito le faltaba un estímulo en sus actuaciones, como se estilaba allá en las américas. Así ensayó con los jugadores marinistas este grito :
“RIQUI-RACA
ZUMBA VACA
¡RA, RA ,RA!
¡MARINO, MARINO!
AAAAH ! “

Después lo propagó entre los seguidores del equipo azul hasta que un buen día , con ocasión de un partido, lo puso en práctica. Tal fue el éxito entre los aficionados, que desde entonces no ha dejado de ser repetido. Primero por los marinistas, luego los victoristas y después los seguidores de cualquier club de las islas. Este grito fué de tal forma asimilado por la afición isleña que lo hizo como el primer canto de apoyo a sus equipos, trasladándose asimismo a cualquier manifestación de alegría del pueblo canario. La letra original varió ligeramente con el transcurso de los años en ambas provincias canarias. 
Evolución hasta los tiempos actuales
Hubo seguidores destacados que con sus gritos de ánimo llevaban a los aficionados de uno u otro club a entonar cánticos y gritos de ánimo desde la grada. En los años treinta destacó Manuel Alonso, seguidor del Marino. Era natural de Agaete y llegó a apostar una “guagua” de su propiedad por su equipo favorito. El grito de ¡Serenidad Marino!  era su divisa.También en esa misma época, el Victoria tenía a un destacado seguidor llamado Enrique al que apodaban “el negro” que desde la grada del “morro” animaba a los carboneros con sus gritos de ¡Animo Victoria! 
El grito de ¡Arriba d’ellos! lo popularizaron unas seguidoras del Club Arenas de las Alcaravaneras en unos partidos de promoción en los años cuarenta. Luego este grito fue asumido por la afición de la U.D.Las Palmas en los partidos de ascenso a Segunda y Primera División.
En los años sesenta el seguidor amarillo Manolo "el pipi", con su cornetín de campaña hizo sonar los ecos del ancestral cántico en el Estadio Insular. Y en los ochenta fue Fernando” el bandera” quien continuó con la tradición desde la grada de naciente del viejo Estadio Insular.
El Riqui-Raca que nosotros hemos cantado tiene una letra mas o menos así:
RIQUI-RACA
SIN-BOM- VACA
SIN-BOM-BAAH!
¡URRÁ, URRÁ, URRÁ!
¡LAS PALMAS, LAS PALMAS!!
¡AAAAH ! (también ¡Y NADIE MAS!)
TRIQUI-TRIQUI-TRI!! (BIS)
Y NADIE MAS!

La versión tinerfeña
El popular grito de ánimo con las confrontaciones interinsulares llegó a la isla de Tenerife donde también fue acogido y practicado por los grupos de aficionados de los distintos clubes.En los años cuarenta del S.XX, entre la afición “chicharrera” destacaba Paco Zuppo, un entusiasta animador que  dirigiendo a la afición desde el centro del campo, antes del comienzo del encuentro, hacía cantar el “riqui-raca” a los seguidores. Se hizo famoso y como “director” actuó en el Estadio Insular desplazado desde Santa Cruz para dirigir los “Riqui Racas” y animar al cuadro amarillo en encuentros de trascendental importancia a principio de los años cincuenta y sesenta Podemos considerar a Zuppo como el principal propagandista del cántico de ánimo y con la Peña Rambla de coro hacía sonar el grito de guerra en el estadio Heliodoro Rodríguez López. La versión tinerfeña es :

“Riqui raca
 zumbarraca sim bon ba, 
riá riá riá, 
Tenerife, Tenerife
 y nadie más”


Hoy nadie entona el popular riqui-raca, del que todavía no he olvidado  su onomatopéyica letra, y que contribuyera a tantas tardes de gloria vividas en el fútbol canario. La diferencia  estriba en el comportamiento de un graderío, que ha olvidado este popular grito de ánimo y ha asumido otros cánticos recientes como “a por ellos” o el diálogo entre graderíos con el “hola donpepito-hola donjosé” puesto de moda en el Heliodoro en los años noventa con el Deportivo Tenerife en la Primera División. 
Desde aquí animamos a la afición canaria a retomar el ancestral cántico pues representa un valor mas en la identidad cultural del Archipiélago.

Información adquirida en : 
FEDAC (Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria).
JABLE. Archivo Digital de Prensa Canaria.ULPGC.
Archivo Histórico Provincial de Las Palmas.
Museo Canario.
British Club

viernes, 25 de agosto de 2017

Origen inglés del fútbol canario

El deporte fue una actividad que se popularizó en Gran Canaria y en Tenerife gracias a los ingleses, que fundaron toda una serie de clubes deportivos. Así podían practicar sus aficiones favoritas, y aliviar el tedio y la monotonía de la vida en las islas. De hecho, la capital grancanaria -tal y como afirmaba Mr. Seddon- podía estar orgullosa de ser «el único puerto donde los visitantes podían encontrar clubes de golf, cricket, lawn tennis y football, sin mencionar croquet y póker» (The CIR, 17 noviembre 1903). Ingleses y canarios llegaron a relacionarse en la práctica de algunos deportes, entremezclándose sin importar las nacionalidades, tal y como evidencia la prensa local, sobre todo en Las Palmas, donde a partir de 1907 parecía como si se hubiesen despertado los entusiasmos por toda clase de deportes.Estos, junto con otros muchos personajes  de la colonia británica establecida en las islas serían los pioneros en la práctica futbolística insular.
 En Las Palmas surgió el primer club de golf de España y en esta ciudad  hubo barrios residenciales con los clásicos chalés ajardinados de tipo inglés, por no hablar de las iglesias anglicanas, los salones de té o los hoteles. 

"El sábado pasado tuvo lugar en el Puerto de  Luz, el segundo desafío á Foótball jugando 11 oficiales y marineros del buque de guerra Isis contra igual número de ingleses residentes en esta localidad. Presenciaron el acto más espectadores que en la semana anterior pues pasaban de 1.000 personas, estando bien representado el bello sexo, que contribuyó mucho á la animación de la fiesta. Esta vez los marinos del Isis lograron vencer, ganando el partido por una mayoría de dos goals. El juego empezó á las 4 en punto, consiguiendo la  ventaja el Isis por medio de la habilidad de Mr. Lakeman. También se distinguió mucho en este juego Mr. Jock; Los del Club hicieron grandes esfuerzos para ponerse iguales, pero inútilmente. Del Club los que más destreza demostraron fueron los Sres. Miller, Wilson, Henderson, Chalmers, y Bombroffe. El sábado próximo habrá otro Match en el que los del Club esperan resacirse de la derrota sufrida" . En breve comenzará á publicarse (DLP 25.01-1901)

En el transcurso de unos años  el “juego de la pelota” se va arraigando en la población insular, principalmente por las rutinarias partidas de football que celebraban los sábados los  empleados ingleses. Pronto junto a ellos  los primeros canarios  que les imitaban en lo de dar patadas a una pelota. Playas y arenales eran sobrados en aquellos aledaños al muelle  y parque de Santa Catalina. Los primeros “teams” formados por los ingleses, practicantes del fútbol en Gran Canaria tienen a nombres como Miller, Wilson, Henderson, Mc Clellans ,Bruce, Pilles, Vines, Mr. Edward (arbitro), Bombioffe, Chalmers, Spolton, residentes y empleados de las distintas compañias que operaban en el Puerto de La Luz. 
La actividad deportiva a fines del “novecientos” y primeros años del SXX era semanal y casi todos los sábados se celebraban “partidas” en la explanada del muelle de La Luz o en los aledaños al Parque de Canta Catalina. Había una Junta Organizadora que invitaba a la asistencia  y acudía bastante gente a presenciar los “matchs” en que eran solo ingleses los practicantes. La prensa de entonces resalta la asistencia de señoras y señoritas. La organización ponía sillas y ofrecían refrigerios y té a los asistentes en el Holtel Metrópol. En las notas de la prensa de entonces se habla de la asistencia de mil personas en una población de unos 40.000 que tenía la ciudad de Las Palmas y su núcleo portuario.

sábado, 7 de agosto de 2010

El triángulo amarillo: estadio, sede y bar


El triángulo amarillo: estadio, sede y bar

©J.DG.2010.LAS PALMAS

In memoriam :ORENTINO NESPEREIRA VIDAL

Sabadelle(Ourense) 1926-Las Palmas 2010


Desde muy niño “Toño”, como le llamaban sus amigos, empezó a trabajar para el negocio familiar. Años de mucha carestía y pobreza que se agudizaron con la llegada de la guerra civil en 1936. En los duros años de posguerra, aprendió con el trabajo y de los que liquidaban sus facturas en especies, en sacos de papas o pescado salado. Supo de las cartillas de racionamiento y de la emigración clandestina a Venezuela por los barrancos del sur. Y de la abundancia de pulpos en la Alcaravaneras.

Toño Nespereira ejerció en su Bar Vigo como un “patrón” a lo Santiago Bernabéu, con su hermano Lolo detrás, en la intendencia, a lo “Raimundo Saporta”. Toño, era un hombre jovial que contaba chistes ingeniosos, inventaba recetas gastronómicas, además de honesto, cordial y respetuoso. Se abrió el Bar Vigo en 1944, justo cuando se abre el Estadio de Las Palmas .El nuevo campo proporcionó mucha clientela al bar, que rebosaba los días de partido hasta el punto de colapsar la calle .

Toño era marinista en aquel entonces y Luis Molowny su ídolo futbolístico. Continuó admirando al “niño” tras su pase al Real Madrid, haciéndose seguidor merengue desde entonces. Tras la llegada de DiStéfano, al que vió por primera vez con el Millonarios de Bogotá en Las Palmas, se convirtió en un ortodoxo de la “casa blanca” y con pasión relataba las hazañas de su Real Madrid ante Las Palmas, equipo que estuvo mas de veinte años sin ganarles. Criado allí mismo, en el bar, supo combinar el buen trato personal con una carta de raciones que ha llegado a ser de lo mas reconocido de la gastronomía canaria.

Tras la creación del equipo único, la Union Deportiva en 1949, el Bar Vigo es partícipe desde aquellos primeros momentos en muchas facetas de la entidad y de las personas que a su alrededor convivían. El triángulo estadio, sede y bar fue una constante en el devenir de la historia del equipo amarillo mientras coexistieron los tres lugares.

En los domingos de fútbol en los años cincuenta, la calle Ingeniero Manuel Becerra de acceso al estadio se llenaba de un gentío que primero subía hasta el viejo coliseo, y al término del partido, bajaban hacia las paradas de la guagua en la “carretera” del Puerto. Era obligado detenerse en el Bar Vigo, donde en una gran pizarra se mostraban los resultados de los partidos , que iba rellenando Lolo con los datos que desde Italcable le transmitían al único teléfono de los alrededores.

En todos los años en que fueron vecinos, el “bar” surtía al “club” de bebidas y comidas diversas cuando se celebraban juntas o era menester. Por otro lado, en el local se reunían jugadores en sus salidas de los entrenamientos o en esperas para cobrar o negociar con los directivos, mientras jugaban a los “flippers” o ponían discos mejicanos en la “gramola” .Casi todos los que vistieron de amarillo hasta los años ochenta estuvieron en la barra del bar .

Durante muchos años llevaron al campo termos de café y agua fresca para tomar en el descanso en la caseta amarilla. Fue el Bar Vigo donde surgió la idea de “tropical con sevenup” mezcla que daba un toque recuperador a los equipiers amarillos en los años de mayor gloria,en los sesenta poco después de la llegada del refresco americano a las islas.

El negocio creció con la clase media incipiente que en los años setenta residía en Las Palmas .Muchos personajes en torno al equipo amarillo fueron clientes fijos o eventuales en el bar: futbolistas y directivos amarillos, periodistas, como Juan Gol, Antonio Ayala, Antonio Lemus, Pascual Calabuig, Luis García Jiménez y otros paraban tras la barra a refrescar el gaznate , conversar, discutir o “vacilar” si era preciso, para lo que Toño y Lolo siempre estaban dispuestos.

Completaban la clientela del Bar Vigo empleados, estudiantes de “lalaguna”, profesionales y algunos intelectuales , que casi a diario, en determinadas horas, rebosaban saliendo por sus puertas y en la acera de la calle renombrada como Manuel Gonzalez Martín. Era el primer “botellón” que se recuerde en la ciudad en esa época, pues desde entonces se bebían las cervezas en la calle.

El cierre del bar en 1986,fue evento en el barrio de las Alcaravaneras cuando el viejo edificio estaba cayéndose y en peligro de derrumbe. Con mucho humor se decía que el techo era “gótico”, porque caían infinidad de gotas cuando llovía. Durante mas de cuarenta años había sido lugar de encuentro por donde pasaron personajes de todo tipo. Canarios y foráneos. Todos degustaron las tapas y el “ribeiro” gallego, encaramados en sus altas butacas ante la barra de mármol. Al cierre fueron muchas las despedidas. Nanino Diaz Cutillas, habitual devorador del pulpo “alangostado” junto a un “biberón”, realizó un emotivo reportaje para TVC. Eduardo Millares "Cho Juaa" era cliente habitual y gustaba acomodarse en una esquina de la barra. El escritor J.J. Armas Marcelo hace una cita del bar en su novela “Cuando éramos los mejores”, y así muchos otros artistas canarios que frecuentaron el lugar, como el pintor Elías Marrero y hasta algunas famosas actrices como Lea Zafranni o la italiana Cicciolina degustaron tapas en el bar en alguna ocasión.

Desapareció el viejo local pero el despacho de los pejines, caracoles, pulpos y demás “exquisiteces” continuó en la esquina de la calle Olof Palme en la Peña La Vieja de Las Canteras. Cuando se hizo el traslado, la sede de la U.D. estaba en Pio XII y el Estadio Insular quedaba un poco lejos, pero a pesar de todo, sus preparaciones culinarias seguían atrayendo a una nueva clientela, y los hermanos continuaron con el bar hasta el traspaso por jubilación allá por 1994.

Toño vivió toda una vida en el Bar Vigo donde aprendió de los clientes, los buenos y los malos; de los empleados ,los cantamañanas y los leales. De los futbolistas y los directivos.De los estudiantes y de los borrachos.De escritores y filósofos. De los primeros turistas y de los últimos juerguistas.

Ya se ha ido y nos deja como recuerdo su buen humor con el que nos hizo la vida a los demás más agradable a partir de cosas sencillas. Ahora, uno echa de menos a quienes, como Toño, junto a su hermano Lolo, nos alegraron la existencia con los sabores de sus empanadas, pulpo, caracoles, calamares, pejines, etc ...Refrescando con los “biberones” o el “ribeiro” , sus chistes y ocurrencias. Compartió todo ello junto a su esposa Sarito, sus hijos Estrella y Carlos. Sus nietos Ana (†), Rubén , Michael y Darío. Su hermano Lolo y sus otros hermanos . Su familia política. Sus amigos y conocidos.


El 2 de agosto de 2010 falleció en Las Palmas de Gran Canaria.

Mas información en : “http://www.historiadelfutbolcanario.com


martes, 16 de febrero de 2010

¿Porqué no lo tiró Guedes?


¿Porqué no lo tiró Guedes?
©JAVIER DOMÍNGUEZ GARCÍA.2010

Luis Molwny ha sido un mito del fútbol español. Hace tiempo que nació su leyenda . Fue un mito y una leyenda en los tres conjuntos con los que jugó: Marino, Real Madrid y Unión Deportiva Las Palmas. Luego se hizo entrenador y llevó a los amarillos a lo mas alto. Y en el Real Madrid dejó su escuela.

Era septiembre de 1969 y la U.D. Las Palmas líder de 1ª División. La tercera jornada se disputa en el Estadio Insular contra el Real Madrid. ¡Penalti a favor de la U.D.! Paco Castellano lo lanza a la grada de la Torre Fedora. Mucha gente culpó a Luis Molowny de ordenar el lanzamiento a Castellano con ánimo de que lo fallara y así, el Madrid ganara el partido.

Tras cuarenta años de reflexión sobre el dichoso penalti he llegado a la conclusión de que hubiera sido lo mismo lo tirara quien lo tirara. Pues si lo llega a meter, estaríamos hablando de Castellano como héroe grancanario que pasa a la leyenda, como Armas "el claca" y su gol a Ricardo Zamora en el campo España. La historia y nuestra realidad hubieran cambiado radicalmente. No dejaba de ser una utopía, la pretendida de ser los mejores de España, jugando al fútbol, con ese ritmo lento y cadencioso, acariciando al balón como los hacían los canarios que formaron aquel inolvidable once entrenado por Luis Molowny. Algunos creyeron que se alcanzaba esa utopía, y ese significado momento del penalti fallado es el punto máximo de una trayectoria iniciada veinte años atrás con un proyecto surgido por la unión y el apoyo de todo el fútbol de Gran Canaria.

Los penaltis en la U.D. Las Palmas era Germán quién los lanzaba habitualmente pero no se alineó al estar sancionado, expulsado en el estadio del Manzanares de Vicente Calderón, en la jornada precedente. También Guedes había sido lanzador en aquellos años. Castellano tiraba las faltas con gran potencia. ¡Un pepinazo! decía la gente, y había marcado varios goles así, uno de ellos en el Bernabéu, pero nunca había tirado un penalti con los amarillos.

Recuerdo con detalle ese partido e infinidad de veces lo he comentado con muchos amigos aficionados seguidores del equipo amarillo que también lo presenciaron. Quisiera contar mis emociones y las que aquella multitud asistente de mas de 20.000 personas, que vivieron aquella noche el histórico acontecimiento. Pude vivir la pasión en el campo y en las gradas, pues nuestra Unión Deportiva era líder solvente en aquella tercera jornada tras dos triunfos consecutivos. Al Real Madrid nunca se le había ganado, lo más empatado. Se tenían ganas de victoria y se confiaba mucho en los jugadores locales muy motivados tras su triunfo ante el Atlético en la jornada anterior. La euforia colectiva venía manifestándose desde los días previos y las colas de coches en la “gasolinera de Molowny” frente a la Clínica de Santa Catalina se formaban a todas horas.

Aquella temporada se acudía con mas de dos horas de anticipación a presenciar los partidos. Fue en la grada curva donde salté de alegría con los goles de Guedes y León en pocos minutos; y las paradas de Betancort, que evitaron varios goles de los nuestros. Y un golazo de Velázquez, aplaudido por su bella ejecución técnica.


¿Estaba comprometido Molowny con los blancos de antemano[1]?

Siempre gozó de buena suerte el equipo merengue en el Old Insular. Y en aquel partido volvieron a tenerla. Tras el 2-0 canario, marcan su primer gol cuando concluía el primer tiempo. Un gol sicológico poco antes del descanso. Luego vino el gol de Velázquez que enmudeció a las gradas. El 2-3 fue de penalti que marca Gento de un pipanazo que no ve pasar Oregui y se llega al momento culminante en que el árbitro señala penalti a favor de Las Palmas. ¿Quién lo tira?. Miran al banquillo los jugadores y sale Castellano decidido a coger el balón y lo coloca en el punto fatídico. Retrocede y mira a Betancor. Su potente tiro se eleva por encima del larguero en la grada de Fedora y se van al traste las ilusiones de los isleños. Decepción, lloros, cabreos, pitos etc, ….. En ese ambiente marca el Madrid el cuarto y acaba el disputado encuentro 2-4.
Los tristes aficionados al no poder empatar ante el odiado rival, a pesar de los merecimientos por el juego realizado, se desparramaban por las calles de las Alcaravaneras al término del partido con el lamento de la derrota inmerecida. Fueron muchos los que esperaron la salida del campo de los jugadores y de Molowny. Hubo gritos que le increpaban diciendo:

¡Era lo que querías, era lo que querías! ¡Vendido madridista!

La mayoría silenciosa multitud, cabizbajos en grupos de dos o tres personas, cual sentido duelo, enfilaban hacia el Puerto o subían por el Paseo de Chil, dándole vueltas a la cabeza, sobre el penalti fallado. ¿Y porqué no lo tiró Guedes? , o hasta el mismo Tonono que tiene mas toque y lo hubiera colocado, se preguntó mas de uno. Desconozco si Molowny contestó alguna vez a esta pregunta, en público o en privado, pero fue también la que yo me hice en aquel momento y me sigo haciendo después de cuarenta años. El sabría la respuesta.


La canariedad del equipo amarillo

Esa espina quedó siempre clavada en la memoria colectiva de los seguidores amarillos, equipo que en aquellos años reivindicaba una canariedad en fútbol que se encontraba en lo más alto y que por este penalti errado, no lograban continuar líderes del Campeonato de Liga. El error de Castellano había hundido el orgullo de ser , al menos en fútbol, los mejores de España, con un equipo netamente canario, una ilusión de la que estaban convencidos miles de seguidores amarillos que pensaron que su entrenador, reconocido madridista había traicionado a los canarios, antimadridistas de toda la vida, debido principalmente a los favores arbitrales otorgados al equipo blanco, mirado como “el equipo del Gobierno” donde Bernabéu, que aunque no era Franco, se le parecía en algunas cosas, no iba a permitir a su “hexacampeón” estar por debajo de un equipo formado por unos elementos flacos y morenos de las lejanas Canarias .

Las colas en la gasolinera dejaron de formarse tras este partido y Luis Molowny a los pocos meses partió para Madrid a trabajar en Concha Espina a la sombra de Bernabéu y de Saporta. El día anterior a ese partido, el equipo amarillo había alcanzado el punto mas alto de su palmarés deportivo, pues era el Líder de 1ª División. Por la derrota ante el Madrid principalmente, Molowny dijo adiós para siempre al club insular y comenzó una brillante carrera como director deportivo y entrenador del Real Madrid.

Con un currículo inalcanzable por ahora por el resto de futbolistas y técnicos canarios que le han seguido, Molowny se sentó como entrenador por última vez en el Old Isular ya retirado, con la Selección Canaria ante Letonia en 1996.

Luis Molowny Arbelo. Jugador y Entrenador de Fútbol.
(S/C Tenerife, 12-05-1925-Las Palmas de Gran Canaria, 12-02-2010)
.

[1] “….hasta que el Real Madrid fue a Las Palmas a jugar un partido de liga. Fui a comer con Don Santiago Bernabéu y con Miguel Muñoz que era el entrenador, estuvimos hablando y al día siguiente acompañé al Presidente a dar una vuelta por el sur de la isla para que viera cómo era Maspalomas que ya empezaba todo eso del turismo. Al otro día, le mandó un ramo de flores a mi madre y fui a darle las gracias y entonces me dijo que tenía que irme al Madrid con ellos, y a Don Santiago era muy difícil decirle que no, y mucho más cuando contaba con el beneplácito de Muñoz, que ya había desestimado otros nombres…” Molowny en Entrevista realizada por Emilio González Deniz. 1996

lunes, 19 de octubre de 2009

El fútbol arribó en 1859

Por el interés que tiene el artículo, publicamos en nuestro blog este reportaje del veterano periodista e historiador del fútbol canario Pepe Rivero en su clásica línea de descubrimienos interesantes sobre el origen del fútbol en Canarias.
Tras su lectura seguimos considerando que la fecha mas antigua en la implantación de lo que conocemos como "fútbol" moderno en Las Palmas es la última que cita de 1894, lo anterior, como bien dice la normativa municipal a la que hace referencia, eran "juegos de pelota" pues entendemos al igual que los ingleses,que el fútbol moderno se produce cuando juegan once contra once según las reglas surgidas en la Taberna Freemason's en 1863(1), cuatro años después de donde se dice en el artículo que comienza al fútbol. Nopuede comenzar una cosa qu no estaba inventada.
Por otro lado sería muy interesante investigar si hubo juegos de pelota anteriores al traído por los marinos y estudiantes ingleses, y que fuera practicado por la población autóctona. Aunque el jugar al balompié puede considerarse como fútbol, es necesario distinguir el simple juego del deporte colectivo de enfrentamiento entre dos "teams" o equipos.


(1) "donde se reunieron 12 clubes con el objetivo de crear un código de fútbol universal y definitivo, que tuviera la aceptación de la mayoría. Finalizadas las reuniones, el 8 de diciembre, 11 de los 12 clubes lograron el consenso para establecer 14 reglas del nuevo código, el cual recibiría el nombre de fútbol asociación , para diferenciarlo de otros códigos del fútbol de la época."(wikipedia)


El fútbol arribó en 1859
Publicado por Pepe Rivero. La Provincia 19-10-2009

Documentos periodísticos de la época confirman que el juego de la pelota ya se practicaba en la capital Fue importado por la colonia británica y al principio causaba molestias entre la población
El fútbol arribó a Gran Canaria a mediados del siglo XIX. Así lo confirman documentos periodísticos fechados el 7 de abril de 1959 y que ratifican la existencia del deporte de balompié noventa años antes incluso de la fundación de la UD Las Palmas.

Las primeras noticias sobre el arranque del deporte de la pelota (así denominaban los grancanarios al fútbol en el siglo XIX y una parte del XX) en Gran Canaria, nos llegaron en junio de 1959. Las recibimos a través de los comentarios de un ilustre veterano de la colonia británica: don Gerardo Miller. Se dio la afortunada circunstancia de que compartimos partido en uno de aquellos entrañables match Tafira-Las Palmas de golf. Y fue allí, durante las tres horas de duración del encuentro, cuando nos transmitió una información valiosa sobre el origen del fútbol en la isla.

Nos aseguró entonces Mr. Miller que el deporte de la pelota se practicaba en Las Palmas de Gran Canaria desde mitad del siglo XIX: "Entonces existía aquí una incipiente pero importante presencia de británicos", comentaba. "De modo que la colonia de ingleses, como ustedes aún nos llaman, disponía de un largo quehacer en esta ciudad. Hasta el punto que fueron dos británicos como Houghton and Houghton y Tomás Miller y Swaston quienes ocuparon las primeras presidencias del Gabinete Literario y del Círculo Mercantil", dijo.

Más adelante y a la vista de nuestro interés en profundizar en el asunto, explicó Mr. Miller que en esa mitad del siglo XIX ya era practicado aquí, por los hijos de primeros ingleses con asentamiento en la isla, un juego de la pelota que entonces empezaba a conocerse como fútbol.

CAMINO DE LAS REHOYAS. "Y sucedía", contó Mr. Miller, "que aquellos jóvenes, al volver en verano tras cursar sus estudios escolares o universitarios en Inglaterra, traían consigo sus actividades deportivas y, claro, aquí las introdujeron. En principio cualquier lugar era bueno para hacerlo, pero ya más tarde, a la vista de los impedimentos de las autoridades municipales, los partidos de fútbol se disputaban en lo que hoy conocemos como campo de Las Rehoyas".

Don Gerardo nos autorizó a escribir todo lo que me había contado. Y así lo hicimos, con su presencia, en el hoyo 19, donde ampliamos una charla que iba a tener segunda parte. "Yo sé", afirmó, que todo esto le sonará raro. Pero entienda que yo nací en Gran Canaria, y que mi padre vino aquí desde muy joven. O sea que tengo las mejores fuentes que usted pueda imaginar. Lo único que no logramos los ingleses fue que los canarios jugaran al críquet, cuyas actividades comenzaron a desarrollarlas nuestro antepasados entre 1825 y 1830. Lo hacían en un solar, que hoy está fabricado, situado por detrás de la plaza del mercado conocido hoy como el de Vegueta. Los mejores partidos se disputaban, incluido lo del juego de la pelota, con las tripulaciones de los barcos de guerra que por aquí pasaban con cierta regularidad. Estoy seguro que en los cuadernos de bitácora de aquellos navíos se encontraran muchos datos de tales actividades".

LA CONFIRMACIÓN. Con aquella entrevista a cuestas comenzamos un largo periplo para encontrar documentos que confirmaran lo que nos desveló aquel ilustre personaje. Hasta no tener en mano las pruebas, sin dudar de lo contado por Mr. Miller y otros hijos de ingleses como Willy Bird y Jack Head, optamos por revisar miles de páginas en las hemerotecas del Museo Canario y del Británico. Un auténtico peregrinaje que muchos años después encontró justo premio con el hallazgo de varios y valiosos documentos, como los publicados por el Ómnibus (7 de abril de 1859), El Liberal (17 de mayo de 1888), Diario de Las Palmas (9 de febrero de 1894 ) y La Patria (12 de febrero de 1894), entre otros. El primero de ellos recogía las quejas de los vecinos de la capital por las demostraciones del juego de la pelota por las calles de la ciudad, en tanto que en la segunda referencia incluía la ordenanza municipal que prohibía su práctica. Y, por último, los de 1894 donde el Diario de Las Palmas y La Patria daban cuenta de un match entre el Grand Canary Football Club y un equipo de la Escuadra Inglesa surto en el puerto de La Luz.

domingo, 22 de febrero de 2009

¡Pues no faltaba mas!

A CONTRATIEMPO

LA PROVINCIA

22.02.2009


¡PUES NO FALTABA MÁS!

Juan Cruz Ruiz


De lo que Pascual Calabuig habla en su libro es de un momento específico de gran felicidad; es una felicidad que, además, tuvo que torcerse en un momento determinado, porque a algunos de los más grandes de aquel tiempo Tonono, Guedes se les terminó la alegría de la vida.

Cuando empezó a funcionar la televisión en Canarias había algunos espacios que yo no me perdía, y uno de ellos era la información deportiva, más bien futbolística, que desempeñaba Pascual Calabuig.Pero Calabuig trabajaba también para la radio; como yo era un apasionado del dial, y me pasaba el día buscando sintonías con las que calmar el tedio que me producían las largas convalecencias, un día lo encontré, a mediodía, diciendo ante el micrófono un comentario breve sobre alguna ocurrencia del día. Y acababa: "¡Pues no faltaba más!"Le seguí escuchando en días sucesivos. "¡Pues no faltaba más!" era su leitmotiv, su manera de despedirse, y me resultó tan inolvidable que ahora, cuando él ha tenido la gentileza de enviarme un libro en el que reconstruye el mejor momento de la Unión Deportiva Las Palmas, he sentido que le falta al libro esa coletilla final: "¡Pues no faltaba más!"Calabuig es uno de esos grandes periodistas deportivos (Julio Fernández, Tinerfe, Antonio Lemus, Salvador Pérez Paladín, Álvaro Castañeda, Luis García Jiménez, Antonio Salgado Pérez, Rafael González Morera, Fernando Díaz Cutillas, José Manuel Pitti?, tantos) que en los años 50, 60, 70 e incluso 80 y 90 de nuestra era marcaron décadas en las que casi sólo los deportes (y sobre todo el fútbol) calmaban en la gente el tedio de la vida.Fueron excelentes cronistas deportivos; en el caso de Pascual Calabuig, que quizá fue el más popular de todos porque aparecía en aquella primitiva tele canaria, fue al primero que conocí, después de haber conocido a mi primer director, Julio Fernández, de Aire Libre. Don Julio era un hombre alto, delgado, fue muy generoso conmigo, que era un pibito que una vez le escribió una carta probando suerte para publicar algo en su semanario.Y la segunda persona a la que conocí en persona entre mis ídolos periodísticos de entonces fue Pascual Calabuig. Ahora tiene 84 años, y si de aquel entonces hace ya cincuenta años (yo comencé a escribir en periódicos cuando tenía trece), aquel joven maestro no tenía mucho más de treinta. Era un hombre moreno, tostado al sol, como salía en la tele; fue muy amable, me dio una entrevista junto a los vestuarios del campo del Peñón, en Puerto de la Cruz; yo llevaba, como siempre, una libretita, le hice unas cuantas preguntas cuya naturaleza ahora no recuerdo, y alguien nos hizo una fotografía que luego don Julio imprimió en Aire Libre.Siempre que me preguntan cuál fue el primer trabajo serio que hice en mi vida respondo que fue esa entrevista con Pascual Calabuig, el hombre de "¡Pues no faltaba más!" Ahora que han pasado tantos años, para él menos que para mi, pues a los 84 años se conserva muy bien, y con ganas de batalla, recibir ese libro suyo sobre el mejor tiempo de la Unión Deportiva (la temporada 68-69) me ha llenado de cierta melancolía, la de la edad y la del fútbol.Los equipos representativos de la región tienen historias parecidas, y en los últimos tiempos bastante dramáticas. Ambos, la Unión Deportiva y el Club Deportivo Tenerife, han tenido que ser rescatados gracias a la generosidad pública; sus temporadas ligueras han sido bastante mediocres, como consecuencia, quizá, de la desorganización y del desánimo; ahora el Tenerife levanta cabeza, y se sitúa cerca de la gloria de plata, pero la Unión Deportiva se esfuerza por mejorarse desde una situación que cada semana nos pone los pelos de punta a los que le deseamos lo mejor.De lo que Pascual Calabuig habla en este libro que ha tenido la gentileza de hacerme llegar es de un momento específico de gran felicidad; es una felicidad que, además, tuvo que torcerse en un momento determinado, porque a algunos de los más grandes de aquel tiempo (Tonono, Guedes) se les terminó la alegría de la vida.Fue un tiempo especial en Canarias ese en el que concentra Calabuig la energía de su recuerdo; empezaron a surgir, aparte de la alegría del fútbol, que en Tenerife también vivía un momento pletórico, esperanzado, movimientos políticos de integración regional, aventuras compartidas de sustancia cultural, movimientos periodísticos que hacían suponer un tiempo mejor, aún bajo la dictadura.Esa concentración de alegría que fue la UD de entonces viene ahora empaquetada en forma de libro. Una alegría recibirlo, y una satisfacción rememorar aquel instante en que un chiquillo que quería ser periodista se encontraba con un maestro que ya dominaba la tele y la radio, y que cada día repetía el mismo estribillo como para subrayar mejor el pensamiento que acababa de trasladar al oyente: "¡Pues no falta más!"Historia del periodismo, pero sobre todo historia de la gente. Y ahora que hacemos historia, me preguntaría al final de este artículo, quizá para despejar la respuesta en una nueva ocasión, qué recordaríamos dentro de un tiempo de esta época de la que aún no debemos hacer historia. ¿Qué alegría nos junta, qué preocupación nos une? No son preguntas periodísticas sino civiles, quieren serlo. Pues no faltaba más.








martes, 6 de enero de 2009

El crítico mas temido por el plantel amarillo

Descanse en paz un gran periodista y mejor persona. Crítico certero y audaz con sus crónicas sobre la Union Deportiva, a la que quiso siempre en lo mas alto. Defensor de la calidad del fútbol canario y de sus jugadores y así lo expresaba maravillosamente en el viejo Diario de Las Palmas con sus reportajes y crónicas. Llegó a ser el crítico mas temido por el plantel amarillo.....
Sus opiniones generaron "conocimiento " futbolístico entre los seguidores canarios. Entre sus miles de crónicas recordamos como a Germán Dévora, Luis García Jiménez le ponía el listón muy alto, pues consideraba que "el maestro" debía esforzarse mas, o pudo hacer esto o aquello en tal o cual partido....y esa opinión arrastraba a muchos aficionados lo que , a veces, indignaba al 10 amarillo; También recuerdo como otra joya de Luis cuando, tras alcanzar la CUARTA posición en 1ª División, la UD Las Palmas perdía en San Mamés en la última jornada tras ir ganando 0-1, pudiendo ser terceros. Valientemente desde el Diario gritaba a los cuatro vientos que Roque Olsen no debería seguir "Un día mas" como entrenador amarillo.... Así era Luis en sus opiniones. Un valiente que exigía lo mejor para los suyos, los de su equipo que no era otro que el canario. Con un alto sentido de la crítica constructiva para mejorar el engranaje y llegar a la perfección en el juego. Era un cartesiano en sus exigencias de la vida con una gran preparación y vasta cultura. Insigne maestro de varias generaciones de periodistas y lectores , tuve la suerte de compartir con Luis programas y tertulias de fútbol en la desaparecida Onda Isleña que dirigía nuestro amigo Segundo Almeida. La última vez que nos vimos fue en el Estadio de Gran Canaria en el partido contra el Girona. Al final me comentaba que los amarillos "se dejaron empatar y hasta pudieron perder" cuando volvíamos de regreso a nuestras casas con el común amigo Segundo haciendonos de choffer .
Hasta siempre, maestro! Amigo!
(C)JAVIER DOMINGUEZ GARCÍA.2009




Fallece a los 79 años Luis García Jiménez, referente del periodismo canario de los sesenta y setenta - Sociedad y Futuro - La Provincia - Diario de Las Palmas